Sin Redundar

Por Carlos Avendaño.

La violencia en Sinaloa -la criminal y la política-, está dejando al descubierto algo que ya no se puede maquillar con discursos: la incapacidad del Estado mexicano para pacificar una entidad que, desde hace año y medio (y contando), vive bajo el yugo de una guerra paramilitar entre dos facciones del Cártel de Sinaloa. No se trata de una percepción exagerada ni de un pico coyuntura de inseguridad. Es un conflicto abierto, prolongado y tolerado, que exhibe el fracaso institucional en todos sus niveles. De acuerdo con personas conocedoras del tema, este fracaso tiene una explicación incómoda: la creciente desconfianza entre el todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya; las fuerzas federales coordinadas por Omar García Harfuch, flamante secretario de Seguridad Ciudadana; y los mandos militares que en los hechos mantienen el control operativo del estado. Cuando el poder no confía en el poder, el crimen gobierna. El atentado contra los diputados locales de Movimiento Ciudadano, Sergio Torres Félix y Elizabeth Rafaela Montoya Ojeda, ocurrido el 28 de enero en pleno centro de Culiacán, no es un hecho aislado: es el síntoma más visible de una crisis generalizada. Que políticos sean atacados a balazos en la capital del estado es una postal brutal de lo que vive Sinaloa y de lo poco que pesa hoy la autoridad. El propio Rocha Moya informó que Sergio Torres se encontraba “grave” y que Elizabeth Montoya requería cirugías reconstructivas, subrayando -como ya es costumbre- que la coordinación con las autoridades federales sería clave para la investigación. La coordinación siempre es clave, el problema es que nunca llega el resultado. Lo que trasciende, sin embargo, es aún más revelador. En el círculo Rochista se recrimina abiertamente la actuación de Omar García Harfuch y la fallida pacificación del estado. Fuentes de radio pasillo del tercer piso de Palacio de Gobierno aseguran que Rocha Moya habría dicho: “A mí Omar siempre me dijo que en tres meses quedaba blindado el estado”. Sea cierta o no la frase, lo verdaderamente importante no es quién prometió qué, sino el hecho de que nada se cumplió. Esta tensión entre Rocha Moya y García Harfuch no hace más que profundizar el origen del fracaso: falta de coordinación real, debilidad institucional local, estructuras rebasadas y una relación histórica -y nunca aclarada- entre política y crimen organizado. El Gabinete de Seguridad desplegó, una vez más, una “célula especializada en inteligencia e investigación”, revisó cámaras de videovigilancia y presume el hallazgo de un vehículo presuntamente vinculado al ataque. Mucho operativo, mucha conferencia, pero la violencia sigue marcando la agenda. Jorge Álvarez Máynez, coordinador nacional de Movimiento Ciudadano, condenó el atentado y afirmó que la crisis de impunidad en Sinaloa rebasó todos los límites. Francisco Labastida Ochoa, exgobernador del estado, sugirió que el ataque podría estar ligado a un conflicto sindical, versión que ni se confirmó ni se desmintió. En Sinaloa, la verdad siempre queda en pausa. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo designó a Omar García Harfuch como coordinador de la estrategia de seguridad en la entidad y aseguró públicamente que su presencia daría resultados. La realidad, sin embargo, es terca: los resultados no aparecen por ningún lado. El conflicto entre las dos facciones del Cártel de Sinaloa, recrudecido tras la entrega de Ismael “El Mayo” Zambada a Estados Unidos a mediados de 2024, no sólo no ha disminuido, sino que ha desbordado al Estado. Hoy, casi el 90% de los adultos considera a Culiacán una ciudad insegura. No es percepción: es experiencia cotidiana. No es exageración: es supervivencia. Sinaloa vive atrapado entre promesas incumplidas, egos políticos enfrentados y un crimen organizado que sí coordina, sí planea y sí ejecuta. Mientras tanto, el gobierno discute quién falló y los ciudadanos siguen poniendo los muertos. Porque cuando el Estado pierde el control del territorio, la violencia no solo manda: administra…

El todavía gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, calificó como “comunes” los ataques armados contra corporaciones policiacas, luego de la agresión registrada la mañana del martes 27 de enero durante una persecución en la ciudad de Culiacán. Los hechos ocurrieron en el marco de un operativo en el que participaron elementos de la Policía Municipal, así como el secretario de Seguridad Pública municipal, cuando intentaban detener a presuntos delincuentes. De acuerdo con la versión del mandatario estatal, durante la persecución se logró la detención de cuatro personas, quienes al verse acorraladas respondieron con disparos de arma de fuego contra las fuerzas de seguridad. Las declaraciones del gobernador generaron inquietud, luego de que calificara este tipo de agresiones como situaciones “habituales”, en un contexto en donde los ataques armados contra policías y autoridades se han vuelto cada vez más frecuentes en la capital sinaloense…

Decían los morenistas que los priístas eran corruptos y cínicos por aquello del célebre “sí robé, pero poquito”. Hoy, la historia les pasó factura. Porque resulta que los morenistas no solo terminaron siendo corruptos y cínicos, sino además hipócritas. Prometieron que “no puede haber gobierno rico con pueblo pobre”, se envolvieron en la bandera de la austeridad republicana y juraron que serían distintos. La realidad resulta ser otra. Un gobierno que predica austeridad, pero vive en la opulencia; que condena los excesos del pasado, pero los reproduce -y en algunos casos los supera-; que señalaba a los de antes, pero hoy justifica lo injustificable. Al final, la diferencia no fue moral ni ética, fue solo de discurso. Y como suele ocurrir en la política mexicana, la transformación terminó siendo sólo de siglas, no de costumbres…

MORENA rumbo al 2027 casi tiene el control total. Pues tiene en su haber: el poder ejecutivo, el poder legislativo, el poder judicial, el INE, el TRIFE y los poderes fácticos. ¿Qué otro pendiente les quedaría por resolver? La respuesta es muy sencilla, Donald Trump quien les puede sacar la tarjeta negra de un momento a otro…

Manuel Clouthier posteó en “X”: “Nos dice Harfuch que fue una célula de los Chapitos quienes atentaron contra los Diputados Sergio Torres y Ely Montoya en Culiacán. ¿Qué célula sería, la que está en el poder?…

Sin Redundar y diciendo las cosas tal y como son. Suyos los comentarios estimados lectores…

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